Que pena

Normalmente hay muy pocas cosas en esta vida que me dan pena, al grado de ponerme rojo como tomate. A estas alturas y después de tantos ridículos voluntarios e involuntarios ya es muy difícil que algo me haga desear que la tierra me trague para evitar la vergüenza. La semana pasada, mientras ayudaba en el Vallarta Salads como cajero y mesero me ocurrió una situación embarazosa. Continue reading “Que pena”

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