Hoy acudí a ver “Curvas Peligrosas” una propuesta de teatro jóven donde participa Aranza, una antigua alumna de Danza, junto con otros jóvenes Eduardo y Luis.
La obra aborda a 3 quinceañeros que trás un accidente con caóticas consecuencias, hacen un flashback en sus vidas de adolescente y como todo los llevó a ese punto sin retorno donde están. Es la famosa crisis de la adolescencia donde se experimentan muchas cosas por primera vez: El primer beso, la primer revelación, la primer rebeldía, la primer cerveza, la primer droga, el primer embarazoy así. Algunos sabemos no llegan a sobrevivir esta etapa.Y es también esa etapa donde no encajamos en el mundo de los niños ni en el de los adultos y ansiamos tener las libertades que tienen los adultos sin ver el mundo de responsabilidades que hay detrás.
Las actuaciones de los 3 chicos son estupendas y los pocos recursos de utilería son suficientes para dejarnos envolver en la historia e identificarnos con los personajes.
¡Felicidades a estos jóvenes que llevan ya como profesionales el mundo del teatro y gracias a todos los que apoyan las artes escénicas! Si alguien quiere ir otro domingo de mayo, recibí algunos pases de 2X1.

Está claro que los hábitos y las costumbres que adquirimos de pequeños nos acompañan el resto de nuestra vida. Educar cuerpo y mente en valores marca el resto de nuestro desarrollo. Y, para ello, la danza es una herramienta muy potente. Muchos niños se inician en el mundo de la danza como una actividad extra escolar y con la que, principalmente, los padres buscan ocupar el tiempo libre de los pequeños. Nada más lejos de la realidad. Aunque es bien cierto que hay niños que desde pequeños tienen claro que lo que quieren es bailar y disfrutan con ello, sin ser conscientes de los beneficios que van a obtener.

